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Muere alto cargo de grupo Estado Islámico

BAGDAD.- El temido yihadista checheno Omar al-Shishani, un alto cargo del grupo extremista Estado Islámico, falleció a consecuencia de las heridas sufridas en un ataque aéreo estadounidense en Siria, según dijeron un funcionario de la inteligencia iraquí y el director de un grupo activista sirio el martes.

Al-Shishani falleció el lunes a las afueras del principal bastión de la milicia radical, en la ciudad Siria de Raqa, apuntaron las dos fuentes a The Associated Press.

El combatiente, con una característica barba pelirroja, era uno de los líderes más destacados del grupo y era el comandante militar del grupo en el territorio que controla en Siria. Podría haberse convertido en el jefe militar de la formación, un puesto que estaba vacío desde que el iraquí que lo ocupaba — conocido como Abu Abdul-Rahman al-Bilawi al-Anbari — fue asesinado en Mosul en junio de 2014.

Tras caer herido, el grupo Estado Islámico «llevó a varios doctores para tratarlo, pero no pudieron hacer nada», explicó Rami Abdurrahman, director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, que obtiene su información de una red de activistas sobre el terreno.

Al-Shishani falleció en un hospital de un suburbio en el este de Raqa, agregó Abdurrahman. El funcionario iraquí, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con la prensa, apuntó que el comandante fue enterrado en Deir el-Zour el martes.

Un ataque estadounidense sobre Al-Shishani tuvo lugar el 4 de marzo cerca de la localidad de Al-Shaddadi en Siria, explicó el secretario de prensa del Pentágono, Peter Cook, a periodistas en un comunicado la semana pasada.

Al-Shishani «había sido enviado a Al-Shaddadi para apoyar a los combatientes de ISIL tras una serie de derrotas estratégicas», dijo Cook en la nota, empleando un acrónimo alternativo (en inglés) para referirse al grupo.

El coronel del ejército de Estados Unidos Steve Warren, portavoz de la coalición liderada por Washington para luchar contra EI, dijo a periodistas el viernes que el ataque aéreo contra Al-Shishani era parte de una ofensiva ampliada contra los mandos de la milicia radical.

Al-Shishani estaba en la zona de Al-Shaddadi «junto con alrededor de una docena de combatientes en un mismo sitio (…) y les atacamos», dijo Warren en ese momento.

El grupo extremista, que nació de una rama de Al Qaeda en Irak, tiene muchos iraquíes en los puestos de mando. En el verano de 2014 ejecutó una arrolladora ofensiva sobre el país, tomando el control de amplias regiones en el norte y el oeste. Además se aprovechó del caos reinante en la vecina Siria, inmersa en una cruenta guerra civil, para capturar territorios y declarar un «califato».

Como consecuencia de esto, atrajo a cientos de combatientes extranjeros para sus operaciones en Siria. Según estimaciones de Naciones Unidas, unos 30.000 de los llamados combatientes extranjeros, procedentes de 100 países, trabajan activamente con Estado Islámico, Al Qaeda u otros grupos extremistas. Una aproximación previa del International Center for the Study of Radicalization, un instituto del King’s College de Londres, apuntó que en las filas de EI había 3.300 europeos occidentales y alrededor de un centenar de estadounidenses.

A pesar de la ofensiva aérea de la coalición liderada por Estados Unidos en Siria e Irak, Estado Islámico sigue controlando amplias zonas de terreno en ambos países, incluyendo la segunda ciudad iraquí más grande, Mosul, y Raqa, su bastión en Siria.