El servicio secreto refuerza la protección del presidente electo Biden

Es necesario incrementar la seguridad de Biden ante las invectivas de Trump

Estados Unidos.- El servicio secreto, que se ocupa de la seguridad del presidente de Estados Unidos, se disponía a proteger a Joe Biden ante la perspectiva de que fuera el ganador de las elecciones, según informó el The Washingon Post . El candidato Biden ya disfrutaba de esa protección, pero el servicio envió ayer refuerzos al cuartel general del demócrata en Wilmington (Delaware). La portavoz del servicio secreto, Catherine Milhoan, comentó esta información, que procedía del entorno de Joe Biden. Docenas de agentes han garantizado la seguridad de Biden y su equipo de campaña en el Chase Center, situado en el centro de convenciones Riverfront, en la ciudad de Wilmington.

Por lo general, el servicio secreto no se refuerza para un candidato hasta que no es presidente electo; es decir, en el momento en que es declarado ganador de la elecciones y su contrincante admite la derrota.

En esta ocasión, se puede dar la circunstancia de que, al no reconocer Trump su derrota y emprender una batalla judicial sobre los resultados, el servicio tenga que esperar semanas, hasta que los resultados sean validados, para considerar a Biden presidente electo. Pero este no es, obviamente, el caso esta vez. Existen motivos fundados para incrementar la seguridad del candidato demócrata ante las invectivas de Donald Trump, que han creado, más que nunca, un ambiente propicio para la violencia al acusar de fraude a los funcionarios responsables del recuento de votos. En estados disputados como Nevada, Pensilvania y Arizona estos funcionarios expresaban una seria preocupación por la seguridad del personal que estaba contando votos ante la concentración de seguidores de Trump protestando a las puertas de las instalaciones.

Así las cosas, y según un antiguo agente consultado por el Post , el servicio secreto prefería en esta ocasión no esperar a que la proclamación de Joe Biden, fuera oficial.

Se recuerda un solo precedente de impasse . Se produjo en las elecciones del año 2000, durante el penoso recuento en el estado de Florida –a propósito de las llamadas papeletas mariposa –, que duró 36 días y acabó ante el Tribunal Supremo de EE.UU. Al Gore, vicepresidente con Bill Clinton, se enfrentaba a George W. Bush. Durante ese tiempo, Al Gore disfrutó, obviamente, de su estatus oficial mientras que Bush fue protegido simplemente como candidato.

Fuente: La Vanguardia

 

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