Enfoque 2.0: Las redes sociales en la mira del FBI

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El auge de compartir información en las redes sociales está haciendo que incluso niños de tan sólo dos años tengan un historial digital tan extenso en el internet que criminales ya podrían estar usando estos datos.

Con esta clase de advertencias el Buró Federal de Investigaciones (FBI) está tratando de crear conciencia en los usuarios.

“El nombre, el apellido, la fecha de nacimiento y el lugar donde vive de la mayoría de niños mayores de dos años está a disponibilidad del público, sus padres se encargaron de colocar esos datos en la internet” explicó a EFE Bryan Gwillett, agente del FBI especializado en seguridad cibernética.

El ejemplo más claro de esta cascada de información era con los niños, las personas más vulnerables en esta conectividad social.

Desde las fotografías de los bebés recién nacidos, su nombre, su escuela, sus lugares favoritos es puesto por los padres que quieren compartir lo más preciado que tienen. Sin embargo, esta información puede ser utilizada por cualquier persona con intenciones nefastas.

“Un secuestrador puede fácilmente ver el perfil del padre de su víctima, o un depredador sexual, o simplemente un compañero de escuela que quiera acosarte” advierte Gwillett.

De acuerdo al agente del FBI Scott Love, una vez que la información se envía a un sitio de redes sociales esta ya no es privada. A mayor información que una persona pública, más vulnerable puede llegar a ser.

Aunque la recomendación es utilizar los ajustes de alta seguridad de los sitios, las autoridades recordaron que esto no exime a los usuarios de perder su información. Un ejemplo tangible es que el usuario no puede asegurarse de la seguridad que utilizan sus amigos en la red social.

Un simple “me gusta” a un link podría darle a un criminal acceso a sus cuentas.

“Cuide la información que usted como padre comparte de sus hijos y vigile todas las cuentas que sus hijos usan, muchos adolescentes manejan dos clases de cuentas” explicó Love.

Estudios han demostrado que un gran porcentaje de adolescentes en Estados Unidos utiliza Facebook para compartir los eventos familiares, pero mantienen cuentas personales en Instagram o Snapchat.

Precisamente son estas cuentas ocultas donde los criminales se esconden. Incluso el FBI ya clasifica a ciertos criminales como hackers sociales que se especializan en la explotación de las conexiones personales en las redes sociales.

Estas personas se dedican a manipular a la gente a través de interacciones sociales.

El FBI aconseja que se limite la información personal que el usuario comparte, como títulos de trabajo, lugares, aficiones, gustos y disgustos, o nombres y datos de los familiares, amigos y compañeros de trabajo.

 

 

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