Cambio climático amenaza lago de caficultores y hortelanos de Nicaragua

El cultivo de hortalizas tiene un gran impacto en la calidad ambiental del lago

Nicaragua.- La crisis climática, la deforestación incontrolada y las prácticas agrícolas perjudiciales, amenazan el lago de Apanás, el tercero más grande de Nicaragua y vital para caficultores y hortelanos de este país centroamericano, según la ONG Centro Humboldt.

“Cuando las temperaturas oscilan de forma rápida y amplia, la vida en un lago puede cambiar drásticamente e incluso desaparecer”, explicó Agustín Moreira, agrometeorólogo del Centro Humboldt durante una sesión virtual promovida por la organización del grupo Multiactor por la Sostenibilidad del lago Apanás (Maslago), donde abordó cómo la crisis climática estaría afectando ese cuerpo de agua ubicado en el departamento de Jinotega (norte).

Apanás, con un espejo de agua de 38 kilómetros cuadrados, es el hogar de una gran variedad de flora y fauna silvestre y la fuente de trabajo de 3.500 caficultores y 3.000 pequeños agricultores de hortalizas que proveen el 60 % de los vegetales de mayor consumo en las ciudades más grandes del país, según el organismo belga Rikolto, que apoya la conservación de ese cuerpo de agua.

Según Moreira, el lago de Apanás agoniza producto del cambio climático, la deforestación incontrolada y las prácticas agrícolas perjudiciales, que han deteriorado el medioambiente adyacente a tal punto que podría desaparecer en los próximos 10 años debido a la sedimentación y la contaminación.

El cultivo de hortalizas, en particular, tiene un gran impacto en la calidad ambiental de la cuenca del lago debido a que usualmente se rompe el suelo, dejándolo expuesto y sujeto a la erosión durante todo el año, advirtió.

Según un estudio de la organización Maslago, todo lo relacionado a la producción, procesamiento, distribución, preparación y consumo de alimentos representa hasta el 37 % de los gases de efecto invernadero.

El lago Apanás, situado en el departamento de Jinotega, 168 kilómetros al norte de Managua, fue construido en 1964 para generar energía hidroeléctrica, y fue declarado en 2001 como sitio Ramsar (Humedal de importancia internacional) por la Unesco, por ser un refugio para la conservación de la flora y fauna silvestre.

Además de servir para la generación de energía hidroeléctrica, el lago Apanás es una fuente importante de agua y de otros medios de vida, como la pesca y la agricultura.

Gestión sostenible del paisaje 

Para conservar ese cuerpo de agua, el grupo Maslago “sigue un enfoque para la gestión sostenible del paisaje que busca movilizar a las y los agricultores, comunidad indígena, organizaciones no gubernamentales, universidades o academia, medios de comunicación, empresas privadas, que se benefician del lago para unir esfuerzos y salvar este recurso natural”, dijo Guillermo Gutierrez, de Rikolto.

Según datos de Rikolto, en el lago Apanás ingresan anualmente un promedio de 4.000 toneladas de sedimentos, causado principalmente por la deforestación y el mal uso del suelo, que está provocando la mortandad de peces o que no desarrollen su tamaño.

Además de ese problema, el avance de la frontera agrícola y el uso de pesticidas en los cultivos están dañando la zona y contaminando el agua, según la organización.
De seguir llegando desechos tóxicos al lago al menos 25.000 familias serían afectadas directamente.

Fuente: EFE Agro

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