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Los trastornos alimentarios en menores de edad son más común de lo que se piensa

Madrid, España– Un nuevo estudio sobre casi 12.000 niños de 9 y 10 años, publicado en la revista «JAMA Pediatrics», comprobó que los trastornos alimentarios antes de la adolescencia son más comunes de lo que se piensa, afectando por igual a los chicos y chicas.

La intervención temprana es esencial para minimizar los daños. Sin embargo, los investigadores saben muy poco sobre cómo comienzan y evolucionan los trastornos alimentarios antes de la adolescencia. Por ello, examinaron cómo la edad, el sexo, el peso y la etapa de la pubertad estaban relacionados con comportamientos como los atracones y los vómitos para controlar el peso.

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En contra de las suposiciones culturales, los investigadores descubrieron que los niños y las niñas tenían la misma probabilidad de padecer trastornos alimentarios. El análisis también reveló que los niños con índices de masa corporal (IMC) más elevados, así como los que estaban más avanzados en la pubertad, corrían un riesgo mayor.

Los resultados ayudan a esbozar el alcance del problema en este grupo de edad y apuntan a los factores de riesgo biológico que, en última instancia, pueden conducir a soluciones más específicas, comenta Stuart Murray, autor principal del estudio y profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento.

Sobre investigación

Los investigadores utilizaron datos de 11.878 niños, de entre 9 y 10 años, recogidos entre 2016 y 2018 a través del estudio Adolescent Brain Cognitive Development financiado por los NIH, el mayor estudio a largo plazo sobre el desarrollo del cerebro y la salud de los niños en Estados Unidos.

En lugar de estudiar los trastornos alimentarios completos, que son raros y difíciles de detectar en los niños, Murray y sus colegas analizaron los comportamientos alimentarios desordenados, que pueden proporcionar pistas sobre quién está en riesgo de síntomas más graves más adelante.

El equipo estudió los atracones, los vómitos para controlar el peso y otros comportamientos (como hacer ejercicio o restringir las calorías) destinados a evitar el aumento de peso.

El 5% de los niños del estudio se había dado atracones, mientras que el 2,5% había tomado medidas para evitar el aumento de peso.

Además de medir la prevalencia general de los trastornos alimentarios, los investigadores buscaron asociaciones entre esos comportamientos y el sexo, el IMC y la etapa pubertad.

No encontraron diferencias de sexo, lo que indica que los chicos se enfrentan a los mismos riesgos que las chicas.

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