Francia intenta frenar el avance de la segunda ola que afecta ya a los hospitales

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Los profesionales sanitarios celebran la decisión del Gobierno

Cierre anticipado de bares, restricciones de público y de reuniones... Francia saca la artillería pesada para tratar de frenar la segunda ola del coronavirus, cuando el 18 % de las camas de ucis están ocupadas por pacientes con COVID, con una batería de medidas criticada por ayuntamientos y hosteleros.

Los profesionales sanitarios celebran la decisión del Gobierno ante lo que ya han comenzado a vivir como el inicio de la segunda ola por la creciente presión en los servicios de urgencias y cuidados intensivos.

"Estamos llegando a un nivel que obliga a tomar decisiones y apretar el tornillo. Vemos una aceleración importante de la circulación del virus y, sobre todo, una amplia entrada de pacientes en urgencias y en ucis", dijo a la emisora "France Info" el jefe de reanimación del Hospital Lariboisière de París, Bruno Mégarbane.

El director de la red de hospitales públicos de París, François Crémieux, anunció además que se han visto obligados a reprogramar un 20 % de operaciones quirúrgicas a partir de este fin de semana ante el goteo continuo de enfermos de coronavirus en ucis en la capital.

Tras imponer en marzo un confinamiento de casi dos meses en condiciones idénticas para todo el país, el Gobierno del presidente, Emmanuel Macron, ha intentado en las últimas semanas privilegiar una toma de decisiones concertada con las delegaciones territoriales y los ayuntamientos.

Pero la degradación evidente de la situación sanitaria le ha llevado a dictar medidas desde París que se activarán automáticamente según la presencia del virus: la alerta se divide en roja, reforzada o máxima. La gran mayoría de urbes del país se encuentran ya en los dos niveles superiores de vigilancia.

Ciudades como París, Burdeos, Toulouse, Lille, Saint-Étienne, Rennes, Rouen, Grenoble y Montpellier, en alerta reforzada por una tasa de incidencia superior a 100 por 100.000 habitantes, deberán cerrar sus bares como muy tarde a las 22.00 a partir del lunes, igual que gimnasios y salas deportivas, no podrán celebrar eventos con más de 1.000 personas y tendrán que limitar los encuentros públicos a diez personas.

La peor parte se la llevan Marsella y Guadalupe (en las Antillas), con una tasa de incidencia que sobrepasa los 250 contagios por cada 100.000 habitantes, por lo que entran automáticamente en alerta máxima y deberán cerrar durante un mínimo de quince días gimnasios, bares y restaurantes a partir del lunes.

Fuente: EFE

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