El mercado clandestino donde los bebés robados se venden por unos cientos de dólares

Mercado de bebés en Kenia CDN

Cada vez que ve a un niño, a Susan Wanjiku se le caen las lágrimas.

Kenia, África.- El suyo se le lo robaron en 2016 en las calles de Nairobi, la capital de Kenia, cuando su hijo tenía tan solo 3 años y pocos meses.

Ahora, dice: "preferiría enterrarlo sabiendo que está muerto, antes de saber que se lo robaron".

Nunca más volvió a saber de él.

Se estima que solo en Nairobi viven en la calle unos 60.000 niños, que en los últimos años se han convertido en los principales objetivos de los traficantes de niños.

Después de un año de investigación, la periodista Njeri Mwangi y el equipo Africa Eye de la BBC descubrieron pruebas irrefutables de una próspera red clandestina de bebés activa en el país africano.

Los implicados en este tráfico arrebatan los bebés a sus madres y los venden incluso por pocos centenares de dólares.

A raíz de esta investigación, la policía de Kenia arrestó a tres médicos que presuntamente dirigían una parte de este tráfico.
Caso Rebecca.-

En algún lugar, el hijo de Rebecca tiene 10 años. Podría estar en Nairobi, donde ella vive, o podría estar en otro lugar. Podría, lo sabe en lo profundo de su corazón, estar muerto.

La última vez que lo vio, Lawrence Josiah, su primogénito, tenía un año. Ella, 16. Eran alrededor de las 2 de la madrugada de una noche de marzo de 2011 y Rebecca estaba mareada tras inhalar un pañuelo empapado en combustible para aviones, un subidón barato en las calles de la ciudad.

Aspiraba combustible para aviones porque le daba la confianza necesaria para acercarse a extraños y pedir dinero. Cuando tenía 15 años, la madre de Rebecca ya no podía mantenerla ni pagar sus cuotas escolares, así que ella abandonó la escuela y empezó a vivir en la calle.

Conoció a un hombre mayor que prometió casarse con ella, pero en cambio la dejó embarazada y se fue. Al año siguiente nació Lawrence Josiah, y Rebecca lo crió durante un año y unos meses hasta que cerró los ojos esa noche y nunca volvió a verlo.

"Aunque tengo otros hijos, él fue mi primogénito, me hizo madre", le dijo al departamento de investigaciones de la BBC Africa Eye, luchando por contener las lágrimas. He buscado en todos los centros infantiles, en Kiambu, Kayole, y nunca lo he encontrado".

Rebecca todavía vive en las mismas calles de Nairobi. Es pequeña, con pómulos afilados y cabello corto y muy trenzado.

Ahora tiene tres hijas más: de ocho, seis y cuatro años.

No hay que buscar mucho para encontrar historias similares en las calles donde vive Rebecca, junto con otros residentes de Nairobi que no tienen hogar.

El hijo de Esther, de tres años, desapareció en agosto de 2018. "Nunca he estado en paz desde que perdí a mi hijo", explicó Esther. "Lo he buscado, de aquí hasta Bombay".

Han pasado cinco años desde que el hijo de Carol, de dos años, fue secuestrado en medio de la noche. "Lo quería tanto", afirmó. "Los perdonaría si me devolvieran a mi hijo".

En Nairobi, mujeres vulnerables son víctimas de un floreciente mercado negro de bebés. A lo largo de una investigación de un año, Africa Eye ha encontrado evidencia de niños arrebatados a madres sin hogar y vendidos para obtener ganancias enormes.

Descubrimos el tráfico ilegal de niños en clínicas callejeras y el robo de bebés por encargo en un importante hospital administrado por el gobierno.

Y en un esfuerzo por exponer a esos funcionarios gubernamentales, arreglamos con un cargo de un hospital -quien usó documentación legítima para hacerse cargo de la custodia de un niño de dos semanas- la compra de un niño abandonado.

Los ladrones de bebés van desde oportunistas vulnerables hasta delincuentes organizados, con frecuencia trabajando juntos.

Entre los oportunistas se encuentran mujeres como Anita, una bebedora empedernida y usuaria de drogas que vive intermitentemente en la calle, y gana dinero robando hijos a mujeres como Rebecca, yendo a por madres con bebés menores de tres años.

"Se utilizan para sacrificios".-

África Eye se enteró de la existencia de Anita a través de una amiga suya, que quiso permanecer en el anonimato. La amiga, que pidió que la llamaran Emma, dijo que Anita tenía diferentes métodos para arrebatar niños en la calle.

"A veces ella habla primero con la madre, para tratar de ver si la madre sabe lo que planea hacer", dijo Emma. "A veces droga a la madre, le da pastillas para dormir o pegamento. A veces juega con el niño.

"Anita tiene muchas formas de conseguir niños".

Fuente: BBC

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