Comentario económico: “De crisis de liquidez a crisis de solvencia”

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El gobierno de Luis Abinader ha decidido eliminar las ayudas sociales a partir del primero de enero de 2021

Santo Domingo, RD.- La decisión del presidente Luis Abinader de eliminar a partir de enero de 2021 los programas de ayuda social relacionados con el COVID-19, provocarán que la actual crisis de liquidez se convierta en una crisis de solvencia.

El cierre de las actividades productivas, como medida para enfrentar el avance de la enfermedad, provocó una disminución de los ingresos de las empresas y de los hogares. Para amortiguar el deterioro de liquidez de esos agentes económicos, los bancos centrales ejecutaron una política monetaria expansiva mediante la liberación de recursos líquidos, la reducción de la tasa de interés de política monetaria y la compra de títulos públicos y privados.

Esa nueva liquidez evitó la ruptura del flujo circular de la renta y, por lo tanto, protegió a los agentes económicos, incluyendo a los bancos comerciales.

En la República Dominicana, la política fiscal, a través de los programas de ayuda social a empresas y hogares, como Quédate en Casa, Pa’Ti y Fase, ha evitado que la caída de sus ingresos provoque la quiebra y mayor desempleo.

Lamentablemente, el gobierno de Luis Abinader ha decidido eliminar las ayudas sociales a partir del primero de enero de 2021. Esto implica que una gran cantidad de empresas, que reciben un apoyo directo para que puedan pagar su nómina, tendrán que despedir personal y/o cerrar sus puertas. Esto se explica por el hecho de que las menores ventas provocadas por el COVID-19 se traducen en menor nivel de beneficios y, para poder recomponer ese flujo, sería necesario despedir personal, pero eso provocaría una rápida descapitalización de las empresas debido a que el monto de prestaciones laborales, principalmente en pequeñas y medianas empresas, puede superar el patrimonio de esos negocios.

Una crisis de solvencia es mucho peor que una crisis de liquidez. Esta última se resuelve utilizando las bondades que se desprenden de tener una moneda propia, a través de una activa participación del Banco Central.

La crisis de solvencia implica un deterioro de riqueza y una destrucción de capital y empleo. Esto se traduce en mayor pobreza y deterioro de la calidad de la cartera de la banca. En consecuencia, lo que pretende ahorrarse el gobierno en los primeros meses del año próximo al desmontar los programas de ayuda tendría que pagarlos posteriormente, ya sea en otro tipo de programas sociales o para enfrentar la delincuencia que provoca todo deterioro de las condiciones laborales y económicas.

Ante esa posibilidad, recomiendo nuevamente al presidente Abinader que no elimine en enero los programas de ayuda relacionados con el COVID-19.

Por: Jaime Aristy Escuder

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