Biden se acerca a la victoria mientras los jueces frenan a Trump

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Los últimos datos del recuento de votos en Pensilvania y Georgia ponen anoche la Casa Blanca al alcance de la mano del candidato demócrata, Joe Biden, que confiaba anoche en que su estado natal le dé los 270 votos del colegio electoral necesarios para proclamarse vencedor de los comicios mientras mantenía abiertas otras opciones como una posible victoria en Georgia o la combinación de Arizona y Nevada.

La ruta para la reelección del presidente Donald Trump era mucho más complicada e improbable. En Georgia, ha sido superado esta mañana por Biden, que le saca 1.097 papeletas con unos pocos miles todavía por contar. El estado sureño puede tardar varios días en ofrecer resultados definitivos, por lo que todos los ojos están puestos en Pensilvania, donde se espera un resultado algo más claro. Aunque al filo de las dos de la tarde, hora peninsular española, sacaba 18.049 votos de ventaja a Biden, la diferencia no deja de estrecharse y la previsión es que el demócrata le supere en las próximas horas.

“La democracia a veces es un poco engorrosa y requiere paciencia”, dijo anoche Biden en una breve declaración desde Wilmington (Delaware), pero eso –defendió– es lo que hace que el sistema democrático americano sea “la envidia del mundo” desde hace 240 años.“No tengo ninguna duda de que cuando el recuento termine, la senadora Kamala Harris y yo seremos declarados senadores”, dijo Biden, optimista sobre el desenlace a la vez que cauto. “Pido a todo el mundo que mantenga la calma. El proceso está funcionado”.

El tono de Trump no pudo ser más distinto cuando, un par de horas después, ofreció una rueda de prensa en la Casa Blanca para difundir una larga sarta de mentiras y acusaciones sin base alguna para presentarse como víctima de un fraude electoral a gran escala en el que implicó desde a las autoridades estatales a los funcionarios y trabajadores electorales de todos los lugares donde ha perdido o todo indica que va a perder. Trump, en definitiva, se niega a aceptar la posibilidad de una derrota.

Sus afirmaciones –que millones de votantes creerán al dedillo y han llevado a cientos de personas a salir a las calles, en ocasiones fuertemente armadas– fueron un insulto a la democracia estadounidense pero Trump sonó derrotado. Por primera vez en mucho tiempo, se refirió a su rival como “el señor Biden” y no con algún apodos hiriente. Su hijo, Don Trump Jr, animaba a ir a la “guerra total” para denunciar el supuesto fraude.

El resultado se perfila tan reñido como parecía la noche del martes, un amargo desenlace con ecos de déjà vu de la campaña del 2016 para los demócratas, que enseguida vieron que los estadounidense no habían repudiado en masa al presidente Donald Trump como reclamaba la campaña de Biden. Pero si el desenlace entonces fue finalmente a favor de Trump por apenas 77.000 votos, este año, también por un estrecho margen de votos, las elecciones van camino de sentenciarse a favor de Biden.

Las demandas judiciales interpuestas por el equipo de Trump en varios estados –en general, cada vez que han visto como el recuento de votos avanzaba en su contra– así como las protestas de sus seguidores están tensando la fase final del proceso electoral, seguido con gran ansiedad por los estadounidenses. “¡Cuenten los votos!”, gritan manifestantes a las puertas de colegios electorales de Arizona, armados en algunos casos con pistolas y rifles. “¡Frenen el recuento!”, “¡Las urnas están cerradas!”, protestan por su parte en Pensilvania y Michigan. Sus reclamaciones son en apariencia antagónicas pero todos son partidarios de Donald Trump, que seguía desgañitándose ayer en Twitter pidiendo lo mismo mientras instruía a sus abogados para presentar un aluvión de demandas judiciales.

La Vanguardia

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