Bibliófilos editan obra sobre historia del Derecho de Gustavo Mejía Ricart

Bibliófilos manifestaron que la nueva publicación está disponible en la sede de esa institución cultural

Santo Domingo, RD.- La Sociedad Dominicana de Bibliófilos presentó una nueva edición de Historia del Derecho Dominicano, de su Colección de Cultura Dominicana, escrita por el destacado intelectual, luchador anti-trujillista y patriota, Gustavo Mejía Ricart.

El presidente de la entidad, Dennis Simó, explicó que con este libro sobre la historia del derecho dominicano las generaciones del presente y del porvenir, podrán disponer de una fuente bibliográfica importante que se ha convertido en un clásico para el estudio de esta materia.

El también ex rector universitario destacó que esta obra ha contribuido a aportar informaciones de mucho valor para el conocimiento de leyes y disposiciones que rigen las diversas etapas por las que ha atravesado nuestra historia.

Manifestó que la nueva publicación está disponible en la sede de esa institución cultural, ubicada en la calle Las Damas número 106, en la Ciudad Colonial.

Dijo que esta edición fue posible gracias a la colaboración del Tribunal Constitucional, su presidente Milton Ray Guevara, y a Tirso Mejía Ricart, hijo del autor, por la confianza de otorgar el permiso para esta reedición.

Simó expresó que el libro Historia del Derecho Dominicano consta de seis capítulos: “Época prehispánica o indígena”, “Época del derecho castellano en La Española (1492-1680)”,.

“Época del Derecho indiano (1680-1821)”, “Época haitiana (aplicación del derecho francés en toda la isla)”.

“Época dominicana (derecho público) (1844-1943)” e “Instituciones dominicanas de derecho privado: (códigos franceses y leyes de un marcado espíritu social y nacionalista)”.

Por su parte, el prologuista del libro, Wenceslao Vega, dijo que “se trata de una obra clásica e indispensable para el estudio de esta materia por muchos años en la facultad de Derecho de la Universidad de Santo Domingo, publicada en el 1943 por este eminente dominicano, e impresa en la Editorial El Diario de Santiago de los Caballeros, como Tomo II, pues el Tomo I se titulaba Historia General del Derecho, una obra también extraordinaria que abarcaba el derecho en general de las distintas corrientes jurídicas del mundo”.

Bibliófilos sobre Gustavo Mejía

Indicó que don Gustavo fue un abogado e historiador nacido en Santo Domingo en el 1893, falleció en Madrid, mientras era embajador dominicano en España, en el 1962.

El prologuista agregó que “grandes sacrificios tuvieron que pasar don Gustavo para dar educación a su prole mientras le insuflaba patriotismo y cultura en un medio adverso para él y su familia como fue el largo período de la dictadura de Trujillo, que vio a dos hijos abatidos por esa tiranía y aunque sumido en gran dolor por esas pérdidas, no cejó nunca en su verticalidad y honestidad. Nunca dejó de investigar y publicar”.

Mejía Ricart ejerció su profesión en la capital y en San Pedro de Macorís, fue un tenaz opositor a los planes continuistas de Horacio Vásquez, se exilió en Cuba tras ser apresado y negársele el ejercicio profesional y allí obtuvo un doctorado en la Universidad de La Habana.

A su regreso al país ejerció de nuevo su profesión y fue profesor en la facultad de derecho, especializándose en criminología.

Su hijo Tirso cuenta que por sus ideas democráticas y liberales estuvo preso por política muchas veces, la primera durante la corta dictadura de los Victoria en 1912 y la última tras el tiranicidio de Trujillo del 1961.

Es que para un intelectual de esa época en República Dominicana había varias opciones, claudicar al régimen, la cárcel o el exilio. Gustavo Adolfo Mejía Ricart prefirió la cárcel.

Varias instituciones nacionales y extranjeras le dieron distinciones por sus logros y méritos. En fin, un intelectual con grandes conocimientos en varias áreas del saber humano.

Un gran jurista, profesor universitario, autor de obras en varias disciplinas y siempre dispuesto a aumentar sus conocimientos de modo de estar siempre al día en las materias de su interés.

Al finalizar la tiranía trujillista, fue elegido presidente de la Academia Dominicana de la Lengua Española, cargo que no llegó a ejercer por ser nombrado Embajador en España y poco después murió.