Marta Vieira da Silva, de 34 años, comparte con Pelé el trono del fútbol brasileño

La brasileña Marta, elegida seis veces por la FIFA la mejor futbolista del mundo, fue durante casi toda su carrera deportiva muy discreta sobre su vida personal, pero eso empezó a cambiar el año pasado.

Esta primera semana del 2021 ha salido al balcón a gritar bien alto a sus 2,3 millones de seguidores y el resto del planeta que está oficialmente comprometida con la jugadora estadounidense Toni Deion Pressley. Se conocieron en el Orlando Pride, el equipo de Miami (EEUU) donde juegan. “Este es un nuevo capítulo en la historia que estamos escribiendo juntas”, ha anunciado la mítica delantera en su cuenta de Instagram bajo unas fotos en las que la pareja posa sobria, de negro, para dar protagonismo a sus anillos y los labios rojo intenso de la crack.

Marta Vieira da Silva, de 34 años, comparte con Pelé el trono del fútbol brasileño. Él es O rei, ella, A rainha, la máxima goleadora de la selección brasileña y de los Mundiales. En 2019 jugó su quinta Copa del Mundo en Francia.

Parca siempre, el anuncio de Marta no especifica si es el preludio de una boda como interpretan algunos. Su novia —estadounidense, de 30 años y que juega de defensa— le ha respondido inmediatamente desde su cuenta en la misma red con un “sí” y una sonrisa rodeada de corazones. La discreta relación, nunca oficializada hasta ahora, ganó visibilidad hace año y medio, cuando Pressley reveló que tenía cáncer. Tras someterse a tratamiento, ha regresado a la cancha.

A diferencia de lo que aún ocurre en el fútbol masculino, hace tiempo que la homosexualidad no es ningún tabú en el fútbol femenino incluso entre sus grandes estrellas. Si finalmente se casan, serán el segundo matrimonio en las filas de su equipo, según el diario Orlando Sentinel. Marta y su novia intercambiaron cariñosos mensajes públicos el pasado 17 de febrero, que, casualidad, es el cumpleaños de ambas. Y en Brasil es frecuente que Cristiane, otra de las estrellas de la canarinha, pose con su pareja, una abogada.

Marta tiene también una de esas biografías dickensianas todavía habituales en el país del fútbol. Nació en un pueblo minúsculo del Brasil más pobre y abandonado, tuvo que luchar duro contra imponerse frente a los prejuicios. Primero, para jugar al fútbol y luego para ganarse la vida pateando el balón. Muy pronto marchó al extranjero para sacar lo mejor de su innato talento. Antes de llegar al Orlando Pride, jugó en varios equipos de Suecia, Estados Unidos y Brasil.

La jugadora destaca también en el olimpo futbolístico brasileño por su aversión al escándalo, a diferencia de Neymar, noticia estos días por el fiestón que organizó para Nochevieja, o Ronaldinho, que ha pasado buena parte del último año encarcelado en Paraguay por entrar con documentación falsa.

A medida que enfila el final de su carrera deportiva, la futbolista Marta multiplica su actividad en iniciativas sociales: es embajadora de buena voluntad de la ONU para las mujeres y las niñas en el deporte, hace un discurso explícito a favor de la igualdad de género y contra la violencia machista y protagoniza anuncios publicitarios. Y poco ha poco ha visto cambios que hace nada serían impensables en su profesión. Brasil decidió el pasado septiembre que pagará lo mismo a las mujeres y los hombres de la canarinha.

Fuente: El País