La marca asiática  de móviles que no quiere vender en China

La marca asiática  de móviles que no quiere vender en China

Moverse por el universo de las marcas chinas de teléfonos móviles no es sencillo. Basta con abrir cualquiera de las tiendas especializadas que proliferan en Internet para darse de bruces con un catálogo que no parece acabar nunca. Hay mucho más que Xiaomi, Meizu, Huawei, o ZTE, empresas que comienzan a dominar el panorama mundial del sector. Otras compañías menos conocidas también crecen al calor del interés del público occidental por terminales que ofrecen una gran relación calidad-precio. Aunque, desafortunadamente, no es oro todo lo que reluce.

Vernee es una de las últimas en llegar. Fue creada por un grupo de jóvenes el pasado mes de marzo, y está logrando destacar entre el resto de los protagonistas secundarios del mercado. Su estrategia es similar a la de otras empresas chinas: comercializa diseños atractivos y especificaciones avanzadas a precios muy asequibles. Pero cuenta con una importante ventaja sobre el resto. “Nacimos en 2007 como una fábrica de ensamblaje de placas base con chips de Mediatek, y en 2014 comenzamos a fabricar teléfonos móviles completos para otras marcas”, explica el presidente, Zou Zhihua.

“Al final hemos decidido lanzar la nuestra propia, porque el hecho de contar con departamentos de Diseño y de I+D, así como con una fábrica propia, nos permite controlar todo el proceso de fabricación con un detalle y un control de los que no disfrutan compañías que se limitan a diseñar terminales pero que no pueden fabricarlos”, añade Zou. Es, en definitiva, la evolución con la que sueñan muchas OEM (Fabricante de Equipamiento Original, por sus siglas en inglés), que suelen mantenerse en la sombra y que se encargan del ensamblaje de otras marcas. Lo curioso es que, en el caso de Vernee, la empresa ha decidido no vender en China. Sus móviles sólo están disponibles fuera del gigante asiático.

“La razón es sencilla. La competencia aquí es tan feroz que nos hemos dado cuenta de que no hay espacio para nosotros. Sin embargo, en otros países hay mucho interés por móviles chinos de altas prestaciones a un precio asequible”, explica Zou. Así, el 50% de las ventas de sus primeros ocho meses de vida han llegado de Europa, y el directivo ya avanza una rápida expansión para el año que viene. “India y Rusia son nuestros próximos mercados, y a más largo plazo esperamos estar en América Latina”. Además, para evitar convertirse en una marca del montón, Zou apuesta por ofrecer un servicio técnico local. “Ese es el principal talón de Aquiles de las empresas chinas, que apenas ofrecen servicio postventa o que resulta demasiado engorroso para el usuario. Nosotros ya tenemos un centro para distribuidores en Madrid y pronto abriremos un SAT en Europa”.

De forma poco convencional también, Vernee ha desechado vender sus ‘smartphones’ a través de su propia página web y ha optado por utilizar tiendas externas como Gearbest. “Crear una red de distribución con almacenes es muy costoso. De esta forma, aunque tenemos que pagar comisiones, nos evitamos ese trabajo, tenemos una presencia mucho más rápida, y podemos centrar nuestros esfuerzos en el diseño y la fabricación de los móviles. Luego ya abriremos nuestros propios canales. De hecho, queremos incluso estar con tiendas físicas en Europa e India. Pero primero debemos refinar nuestros productos”.

Vista trasera de los modelos Mars (izda) y Apollo Lite (dcha).
Vista trasera de los modelos Mars (izda) y Apollo Lite (dcha). ZA

De hecho, aunque han tenido una aceptación razonablemente buena, es evidente que los primeros móviles que ha lanzado al mercado tienen todavía manifiestas posibilidades de mejora. EL PAÍS ha podido probar los dos principales modelos, el Mars y el Apollo Lite, y, aunque son terminales decentes que aúnan un diseño atractivo y especificaciones propias de aparatos que los duplican en precio, todavía están lejos de alcanzar la calidad de los buques insignia de las principales marcas chinas.

El más atractivo a la vista es el Mars, que adopta unas líneas curvas para las antenas que surcan la parte posterior de un cuerpo metálico elegante, como hace el iPhone 7. Cuenta con un inusual lector de huellas dactilares en el lateral del móvil, bajo el botón de encendido, que le permite tener ambas caras completamente ‘limpias’. Vernee también asegura que desbloquear el terminal es así más fácil, aunque eso es muy discutible. Desafortunadamente, no hay duda de que este elemento podría ser más rápido y preciso, aunque ha mejorado tras la última actualización del sistema. “Nuestro compromiso es con la constante mejora de los ‘smartphones’ a través de las opiniones que nos envían los usuarios. Es indispensable escucharles”, apunta Zou.

Tanto el Mars como el Apollo Lite han adoptado chips del fabricante chino Mediatek, cuya calidad se ha incrementado de forma notable en los últimos años. El primero monta el Helio P10 acompañado de 4GB de memoria RAM, y el segundo mantiene esa última variable con el más rápido Helio X20, de diez núcleos con una frecuencia máxima de 2,3 Ghz. En ambos casos, los biseles de la pantalla -ambas de 5,5 pulgadas y resolución FHD- son extremadamente finos. Pero se echa de menos que, teniendo en cuenta que utilizan botones virtuales en la propia pantalla, Vernee no haya aprovechado para reducir el borde inferior de ambos terminales, que resulta excesivamente grueso y carente de función alguna.

En cuanto a la batería, tanto el Mars como el Apollo Lite ofrecen resultados satisfactorios con modestas capacidades de 3.000 y 3.180 mAh. respectivamente, mientras que la carga rápida logra una carga que ronda el 45% en 30 minutos. A la optimización del sistema sin duda ayuda el hecho de que Vernee utilice Android 6 puro, que resulta muy sencillo de usar pero mucho menos personalizable que el MIUI de Xiaomi o el Flyme de Meizu. “En el futuro tendremos nuestra propia capa personalizada, diseñada con el usuario occidental, y no el chino, en mente”, avanza Zou, que pretende hacerse con el favor del “usuario avanzado”.

n la conversación con el directivo hay otra marca que se menciona varias veces, y no en vano: OnePlus. De hecho, ya hay quienes comienzan a ver en Vernee analogías con la vecina empresa de Shenzhen, y a Zou parece alagarle. “A los fundadores de ambas nos encantan los móviles y somos especialistas tanto en ‘hardware’ como en ‘software’. Y también ambas marcas nos centramos en los mercados exteriores, aunque ellos sí que venden en China. No obstante, OnePlus lleva ventaja y ya vende a través de sus propios canales. Sin duda, es un ejemplo para nosotros”, reconoce con un tono que resulta inusualmente honesto para esta industria.

Claro que, de momento, en Vernee no se han puesto objetivos de ventas. “El primer año necesitamos afianzar nuestros equipos humanos y construir la imagen de marca. El año que viene sí que será clave, y seguramente determinará si tenemos éxito. Yo creo que depende de que logremos cumplir dos requisitos: que nuestra marca se asocie a calidad y buen servicio, y que obtengamos beneficios suficientes como para invertir lo necesario en innovación”, enumera.

Para dar la campanada, Zou afirma que ha llegado a un acuerdo con el fabricante estadounidense de chips Qualcomm para utilizar su próximo ‘tope de gama’, el Snapdragon 830, en su próximo modelo. “La calidad muchas veces va en los componentes que no se ven, o incluso en cómo se colocan. Nosotros, por ejemplo, hemos aprendido de Apple a colocar las pantallas de una forma en la que es muy fácil y barato sustituirlas en caso de que den problemas. El usuario no se da cuenta de estos avances que se dan en la fábrica, pero sí se beneficia de ellos”.

Es evidente que la cámara ¡ se ha convertido en uno de esos elementos indispensables para el éxito de cualquier móvil, y Vernee no ha escatimado recursos al respecto. El Mars monta un sensor Sony IMX258 de 13 megapíxeles -que se queda un poco corto en vídeo al no contar con grabación en 4K- y el Apollo Lite ha optado por el equivalente de Samsung con 16 megapíxeles. Ambos incorporan una óptica luminosa -f 2.0- que, aunque suele pasar desapercibida, es más relevante a la hora de tomar buenas imágenes que la resolución.

Sin duda, teniendo en cuenta que el Mars cuesta 223 euros y que el Apollo Lite se queda en menos de 190 euros, es fácil perdonarle a Vernee los pequeños fallos que se detectan en los acabados de unos terminales que se antojan demasiado ambiciosos. No obstante, la marca que dirige Zou parece tener potencial para lograr su objetivo a medio plazo, sobre todo si cumple con las expectativas que alienta con el establecimiento de locales de servicio técnico. Porque no basta con fabricar buenos teléfonos, también hay que asegurarles una vida digna.

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