Trump inicia el viernes un “enorme” travesía de nueve días y siete escalas.

Estados Unidos.– La mayoría de los presidentes de EEUU escoge para su primer desplazamiento al exterior un viaje de ida y vuelta a un país vecino, Canadá o México. Pero no Donald Trump, quien prefirió una maratónica gira de nueve días al otro lado del océano.

El presidente, de 70 años, inicia este viernes un “enorme” periplo de nueve días y siete escalas, que pondrá a prueba la resistencia de un Gobierno ya sometido a las turbulencias interiores de la trama rusa.

Para los transeúntes que toman un fotografía de la comitiva presidencial en las calles desiertas de una capital extranjera, el desplazamiento puede parecer agradable. Pero se trata de una maratón de tensiones, lágrimas y enojos en un contexto de diferencias horarias y falta de sueño.

Si Trump quiere frenar los escándalos en serie que lo golpean actualmente, su gira le dará un cambio de decorado, pero poco respiro. El ritmo es impiadoso. Cada movimiento es una coreografía y los retos de la Casa Blanca nunca fueron tan cruciales.

“Lo que hace tan difíciles estos viajes es que casi cada segundo del presidente, cada paso que da, tiene que ser objeto de preparativos muy calculados”, explica Ned Price, quien fue portavoz del Consejo de Seguridad Nacional del anterior mandatario, Barack Obama.

– Duro aterrizaje –

Donald Trump bajará del avión presidencial Air Force One el sábado en Arabia Saudí tras un largo vuelo nocturno en el curso del cual podrá haber aprovechado para dormir, contrariamente a sus asesores.