Las más inofensivas cosas que usamos o hacemos cotidianamente pueden causarnos problemas inesperados.

La comida se puede “ir por el camino viejo”; el cuchillo con el que se prepara la cena puede cortar profundo; o el elegante plato flameado puede salirse de control.

Saber qué hacer cuando alguien que está cerca de ti necesita ayuda es un conocimiento de lo más preciado.

Así no conozcas a la persona, poder actuar sin temor a hacerle más daño puede evitar que una situación mala pase a mayores.

  1. Si está atragantado?

Si es un adulto o un niño que ya puede caminar, hay tres cosas que hacer:

Tos: haz que tosa para ver si puede expulsar lo que le está impidiendo respirar. Si no funciona.

Palmada: Haz que se incline hacia adelante, sostenlo con una mano en el centro del pecho y dale una fuerte palmada en medio de la espalda con la base de tu mano.

Tienes que ser firme. Si la primera palmada no tiene efecto, dale otra.

Apretón: Agarra a la persona por el medio de su cuerpo desde atrás.

Pon el pulgar de una de tus manos dentro del puño. Luego, coloca tu puño en el abdomen, entre su ombligo y la punta del esternón.

Pon tu otra mano encima y aprieta con fuerza hacia adentro y hacia arriba. Chequea si funcionó. Si no, hazlo de nuevo, hasta 5 veces, y luego vuelve a darle palmadas.

Si después de tres ciclos de palmadas y apretones no mejora, pídele a alguien que llame a una ambulancia.

Incluso si los apretones funcionan, es aconsejable que la persona se revise en caso de que haya algún daño interno.

No temas intentar ayudar con estas técnicas: en una emergencia, los intentos cuentan.

Si se trata de un bebé o un niño que aún no camina, adapta las técnicas:

Palmadas: Acuesta al bebé bocabajo sobre tu antebrazo y dale palmadas firmes en el centro de la espalda con la otra mano. Las palmadas deben ser precisas y fuertes. El máximo son 5 y si no funciona…

Apretones: Con el bebé en tu antebrazo bocarriba, pon dos dedos en su esternón en el centro del pecho, un poco más abajo de los pezones y aprieta duro hacia abajo y un poco hacia la cabeza. Nuevamente, son 5 veces y luego, de ser necesario, voltéalo y vuelve a darle palmadas.

Recuerda pedir que llamen a una ambulancia si los primeros intentos no funcionan y asegúrate de que revisen al bebé.

  1. Si está sangrando?

Las heridas que causan sangrado severo pueden matar si no se tratan.

Lo primero que debes hacer es pedir ayuda profesional. Luego, necesitas tratar de detener el sagrado siguiendo estos pasos.

Aplica presión directa sobre la herida. Protégete con guantes desechables de ser posible, y cubriendo cualquier herida que tengas en las manos.

Usa una almohadilla, como un paño limpio, una camiseta o vendajes para presionar sobre la herida. Si no tienes nada absorbente, usa tus dedos.

Si hay un objeto grande en la herida, no lo quites. Presiona a los lados y luego sigue los pasos a continuación, cuidándote de no apretar mucho las vendas.

Levanta la extremidad herida para ayudar a reducir el flujo de sangre. Ten cuidado si sospechas que está quebrada. Mantén la presión.

Venda la herida con lo que tengas a mano. Trata de mantener el paño sobre la herida hasta que se deje de ver sangre. Sé firme pero no aprietes mucho: debes poder meter un dedo entre la venda y la piel.

Acuesta al paciente para tratar el shock que puede causar la pérdida de sangre. Se trata de una condición médica muy peligrosa provocada por la falta de sangre en los principales órganos.

Si el paciente está sufriendo un shock, puede sentirse mareado y desmayarse o verse pálido y sudoroso.

Su respiración puede ser rápida y poco profunda. Si puedes, levanta sus piernas para ayudar a que la sangre fluya al cerebro y el corazón. Mantenlos calientes.

  1. Si se quemó?

Las quemaduras son comunes y pueden ser graves, pero puedes ayudar a las víctimas mientras llegan los profesionales.

Mantén la calma y sigue estos pasos:

Lleva a la persona a un lugar seguro, lejos del calor que le causó la quemadura. Quítale todas las joyas, reloj o ropa del área afectada, a menos de que se le haya pegado a la piel. En ese caso, déjalo.

Refresca la quemadura: pon el área afectada bajo una llave de agua fría por al menos 10 minutos. Entre más rápido se ponga a enfriar una quemadura y entre más tiempo se deje en el frío, mejor.

Enfriar una quemadura reducirá el dolor, la hinchazón y el peligro de cicatrices, así que incluso si el paciente dice que ya no le duele, haz que mantenga el área bajo la llave.

El agua puede anestesiar temporalmente la parte superficial pero hay que enfriar por debajo de la piel y eso toma tiempo.

No uses hielo. Puede causar más daño o una quemadura de hielo, que es muy dolorosa. No le eches ninguna crema o loción, pues no ayudan y pueden hacer que se empeore.

Cubre la quemadura sin apretar mucho con envoltura de plástico o una bolsa plástica limpia. Eso la protegerá de infección y evitará que se seque.

Pide ayuda médica, si es necesario. Si la quemadura es más grande que el tamaño de la palma de tu mano, el paciente tiene que ser llevado al hospital.

Fuente: Lapatilla

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