Uno de los hombres más buscado de estos tiempos, John E. Percival Matos, se llevó consigo a la tumba la triste y célebre “caja de pandoras”.

Los dos asaltos contra dos camiones de valores, uno el 15 de septiembre 2016, próximo a la plaza Bella Vista Mall, y el otro el pasado lunes 26 de diciembre del mismo año, en una sucursal del Banco Popular en Plaza Lama de la 27 de Febrero, fueron más que suficientes para desatar la feroz e intensa búsqueda de este joven.

A Percival Matos se le señalaba como el principal responsable de estos asaltos, los cuales se habían convertido en una pesadilla para el gobierno del presidente Danilo Medina.

¿Sería el recién ultimado joven el único y verdadero autor de estos asaltos? ¿Habría miel debajo de su lengua que hasta podría embarrar a unos que otros de los que caminan por los pasillos del Palacio Policial y hasta por el mismo Palacio Presidencial?

Eso no lo sé, pero sí sé que fue uno de los hombres más buscado en estos tiempos en nuestro país.

Este joven, hijo del general retirado Rafael Percival Peña, fue buscado por las autoridades policiales cual perro busca el queso cuando huele su aroma. ¿Con qué propósito? No lo sé. Pero si de algo estoy seguro, es de que las intenciones no eran para hacerle un regalo ni para felicitarle por esos asaltos.

Tal como muestran las fotos donde cayó abatido el hijo del general, en el interior del vehículo, no hay que ser un simple analista fotográfico para determinar que no hubo tal enfrentamiento entre el joven y la policía. Lo que hubo fue lluvia de plomo para acallar su voz.

Eso da a entender que las balas fueron para llevar a la tumba todos los secretos que tenía Percival en la caja de pandoras, en los cuales podrían estar envueltas algunas figuras de Poder.

¿Tenían las autoridades interés de que el temeroso y más buscado hombre se entregara? ¿Sólo les interesaba verlo caer abatido?

Quisiera ser profeta por tan solo 10 minutos, para poder explicar al mundo la verdadera historia y muerte de John Percival Matos.