Los Estados Unidos impondrán aranceles adicionales por más de un 500% sobre las importaciones de algunos productos del acero provenientes de China. Específicamente el Departamento de Comercio de los Estados Unidos determinó que establecería un arancel de 256.4% anti-subsidio y de un 265.8% anti-dumping sobre las láminas de acero enrollado.

Esa decisión se originó por el hecho de la entrada de esos productos ha perjudicado la industria del acero estadounidense. Esas importaciones impactaron negativamente el empleo. El año pasado, sólo en el Estado de Ohio, fueron despedidos 1,500 trabajadores del acero por pérdida de mercado frente a las importaciones.

La medida de salvaguardia es el resultado de un caso de antidumping en contra del acero proveniente de China. De acuerdo a los planteamientos estadounidenses, los competidores chinos estaban ejecutando prácticas desleales y deshonestas que se traducían en precios por debajo de los costos, lo cual permitía el desplazamiento de la producción local. Además, US Steel, el mayor productor de ese país, desea que se prohíban totalmente las importaciones chinas bajo el argumento de que éstos le robaron su propiedad intelectual.

Ese tipo de comportamiento desleal chino es lo que alimenta el discurso de Donald Trump en contra del comercio internacional. Este ha señalado que aumentará los aranceles a los productos provenientes de esa nación para que la industria estadounidense pueda competir exitosamente frente a esas importaciones y se eleve el empleo industrial.

Los chinos están molestos con esa medida. Las próximas semanas serán cruciales para el comercio entre las dos principales economías del mundo.