MILWAUKEE, Wisconsin, EE.UU.- El republicano Ted Cruz y el demócrata Bernie Sanders buscarán el martes una victoria en las primarias presidenciales de Wisconsin que les den impulso a sus candidaturas, aunque matemáticamente el sendero hacia la nominación seguirá siendo difícil para ambos.

Aunque Sanders sigue siendo una fuerza potente en las primarias demócratas, una victoria sobre Hillary Clinton haría poco para reducir significativamente la ventaja de la ex secretaria de Estado en cuando al número de delegados. Hay más en juego para Cruz, que está por detrás de Donald Trump pero ve Wisconsin como una fase vital de sus esfuerzos para trasladar la lucha por la nominación republicana a la arena de la convención nacional.

“Estamos viendo vitoria tras victoria a nivel de las organizaciones populares”, declaró Cruz en un evento de campaña el lunes. “Lo que estamos viendo en Wisconsin es al Partido Republicano uniéndose”.

Debido a que en las elecciones de noviembre se eligen no sólo al presidente sino también a ambas cámaras del Congreso, los principales candidatos ansían dedicarse a la campaña general. Clinton tiene el desafío de que mucha gente la considera deshonesta, pero tiene la ventaja de que muchos sectores demográficos la apoyan y que ello probablemente se ampliaría en una contienda frente a Trump, quien ha ofrecido comentarios ofensivos contra los inmigrantes y las mujeres.

Para Trump, los días previos a las primarias de Wisconsin han sido de los más difíciles para su candidatura. Se vio metido en una controversia por comentarios que hizo sobre la esposa de Cruz, luego el jefe de su campaña fue acusado de agredir a una reportera, y tuvo otra controversia al decir que las mujeres que abortan deben recibir castigo.

Aunque Trump es el único republicano con un camino realista hacia obtener la candidatura antes de la convención republicana, una derrota en Wisconsin reduciría la probabilidad de que llegaría al cónclave de Cleveland con los 1.237 delegados necesarios.

Cruz entra a las primarias del martes con el respaldo de gran parte de la cúpula republicana del estado, entre ellos el gobernador Scott Walker, aunque Trump hizo grandes esfuerzos y vaticinó “una gran victoria” en Wisconsin.

“Si ganamos aquí, se acabó la competencia, y si no ganamos, no se ha acabado”, expresó Trump.

Lo que complica las cosas tanto para Cruz como para Trump es la candidatura de John Kasich. El gobernador de Ohio sólo ha ganado la primaria de su estado, pero aun así sigue recogiendo delegados que podrían ser decisivos para Trump o Cruz.
Trump se ha visto frustrado por la candidatura de Kasich, y tanto él como Cruz le han pedido que se retire de la campaña. Kasich se ha negado, afirmando que Trump lo está criticando porque sabe que le está quitando votos.

Los que votan por Trump “no son realmente su gente, son gente que está preocupada por el futuro de sus hijos, se preguntan si sus hijos tendrán una vida mejor”.