La Policía húngara ha anunciado este viernes que se ha abierto una investigación después de que un vídeo colgado en Internet mostrar a inmigrantes y refugiados pidiendo alimentos en un hangar en un centro de recepción mientras agentes, con mascarillas, les lanzaban paquetes de bocadillos.

La descripción de la grabación explica que fue realizada en el campo de refugiados en Roszke, en la frontera sur de Hungría con Serbia, donde miles de inmigrantes y refugiados han estado cruzando a diario.

El vídeo fue colgado en el canal de YouTube del político austríaco Alexander Spritzendorfer y supuestamente fue tomado por su mujer, Michaela Spritzendorfer-Ehrenhauser.

La Policía ha dicho que han lanzado una “investigación de emergencia” del asunto sin entrar en más detalles.

El portavoz del Gobierno, Zoltan Kovacs, ha dicho que las imágenes muestran un centro de detención donde la gente solo pasa unas horas en el mejor de los casos pero pueden estar hasta dos días en virtud de los procesos previstos por la UE.

“Puedo ver a policías que están cumpliendo sus obligaciones durante meses, intentando atender a 23.000 inmigrantes que llegan de manera continuada todos los días mientras que no hay cooperación de ningún tipo por su parte”, ha aseverado Kovacs en una respuesta por correo electrónico.

“Puedo ver que están intentando mantener el orden entre aquellos que son incapaces de hacer fila para recibir alimentos“, ha añadido el portavoz.

Spritzendorfer-Ehrenhauser, que trabaja para la diócesis católica de Sankt Poelten, ha explicado a Reuters que tomó las imágenes mientras entregaba suministros sanitarios al campo con la Cruz Roja Húngara.

“Eran alrededor de las 8 y estaban dando la cena a la gente”, ha relatado. “Había puede que cien personas intentando coger estas bolsas de plástico con salchichas (…) no eran capaces de organizar un campo y tratarles como seres humanos”, ha lamentado.

Mientras que el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados ha elogiado a la Policía húngara por la gestión de la crisis, los propios agentes se han quejado de ser obligados a trabajar durante muchas horas en condiciones imposibles.

“No es fácil estar en la frontera, fue tenso en la estación de tren y no hay una solución fácil porque la gente a veces está enfadada, a veces están agresivos, a veces por buenas razones, a veces por malas razones”, comentó este mates el coordinador regional de ACNUR, Vincent Cochetel.