El principal cambio en el presupuesto de 2014 es la reducción de 4,692 millones de pesos al Ministerio de Obras Públicas y un aumento de casi de la misma magnitud en el gasto corriente.

A primera vista se puede pensar que esa decisión tendrá un impacto negativo sobre la tasa de crecimiento económico, pues el gasto de capital tiene un multiplicador mayor que el gasto corriente.

No obstante, para llegar a una conclusión correcta es preciso analizar en detalle los componentes de cada tipo de gasto.

Si la inversión pública es muy intensiva en equipos de construcción de alta tecnología se produce una concentración de recursos en manos del propietario del capital, nacional o extranjero. Si además, es una inversión que crea una actividad que genera pérdidas para el gobierno, como es el Metro, se destruye valor agregado.

En ese caso, la reducción de ese tipo de inversión pública sería positiva para la economía.

Por otra parte, si el gasto corriente incrementa los salarios de los maestros, médicos, enfermeras, militares y policías, se produciría, además de una expansión de la demanda interna,  un aumento de la calidad de los servicios que suministran a la población, elevándose el capital humano y la productividad de los trabajadores.

De esto se desprende que la decisión de aumentar el presupuesto al Ministerio de Salud Pública en 4,097 millones de pesos puede tener un impacto positivo sobre el crecimiento económico.