Santiago.-Lucía Antonia Almonte, una de las afectadas por el fuego que destruyó once casas en el barrio Suelo Duro del sector Bella Vista, no para de llorar al ver hechos cenizas los ajuares que tenían en su hogar.

En la comunidad temen no llegue la ayuda prometida por la gobernadora provincial Aura Toribio, debido a que aún otras ocho familias siguen esperando la mano amiga de las autoridades con el siniestro que el 28 de noviembre de pasado año consumió a igual número de viviendas.

“No es fácil ver cómo tendré que pasarle en la intemperie al quedar sin mi casita en la que vivía con mis dos hijos”, expresa Almonte al hablar con El Caribe. En el segundo día de la tragedia, la mayoría de afectados sigue durmiendo en colchones tirados en el piso, ante el peligro de que pueda desplomarse lo que quedó de sus casas.

 Otros decidieron irse a casas de vecinos o de familiares en otras comunidades. Los afectados atribuyen la ocurrencia del incendio a un corto circuito, similar al otro que destruyó las ocho casas.

Otro de los afectados son Ana Cecilia Serrata, Ana Núñez, Constanza Pérez y Anny Reyes, Flor Antonia Hernández, Luisa Antonia Rodríguez, Melida Reyes, Alejandra Jiménez y Nereida Rodríguez, José Balbuena, Guadalupe Núñez, Ana Mercedes Guzmán.

En la mañana del domingo, brigadas de la Defensa Civil hacían un levantamiento para determinar el número de afectados, debido a que en algunas casas, vivían hasta dos familias.

Flor Antonio Hernando, dirigente comunitario y que perdió recientemente la vista, tuvo que ser auxiliado por sus vecinos para impedir que muriera calcinado.

El intendente general coronel Ricardo Rosario, informó que a los bomberos se les hizo difícil penetrar al lugar debido a que las calles son angostas y se hizo necesario volar paredes para poder sofocar las llamas.

Explicó que tuvieron que utilizar más de 20 rollos de mangueras para poder bajar donde estaba el fuego.